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Guilliana Tapia nos ha enviado este relato personal de sus visitas al Hospital del Niño.
Hacer Sentir Bien He ido con frecuencia al Hospital del Niño, de hecho creía conocerlo muy bien, pero el primer domingo que fui por el proyecto reconocí que estaba equivocada; el hospital no era solamente una infraestructura, sino varias personitas a las cuales se podía aliviar con algo más que medicamentos. Debo reconocer también que al principio tenía dudas sobre el impacto que causaba nuestra visita; porque sabía que no era la cura definitiva; sin embargo mientras estuve con los niños, volví a descubrir que hay aspectos más humanos y quizá menos tangibles, que sí se pueden aliviar con la simple presencia o simbolizar en un regalo. Por eso vale la pena enfrentar la ansiedad inicial que surge ante lo desconocido y estar ahí con los chiquitines…tengan la seguridad de que van a poder sacar de su repertorio de conductas unas que van a hacerles mucho bien, sobre todo a ellos (sonreírles, cargarlos, etc.) Traten de ponerse por un momento en el lugar de un niño, recuerden cuando lo fueron y lo divertido que era jugar, descubriendo a través de la interacción con un juguete o con otros igual de chiquitos que uno, cómo era el mundo que nos rodeaba. Del mismo modo, los niños que están en el hospital tienen esa inquietud por conocer y explorar, solo se trata de acompañarlos para que lo logren. Guilliana Tapia Estudiante de Psicología Pontificia Universidad Católica del Perú 10 de Setiembre 2006 |