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"Estar conectados es común para jóvenes de todas las clases sociales". Transcribimos la entrevista hecha por Patricia del Río al psicólogo Roberto Lerner, publicada en el diario El Comercio el 30 de octubre de 2005, p.A 2. Lerner muestra un perfil de los jóvenes peruanos del siglo XXI.
Según señalan las encuestas, 76 por ciento de los jóvenes en condiciones de pobreza en el Perú tiene acceso al correo electrónico. Aunque nos hubiese gustado que el psicólogo Lerner tome una posición y emita un juicio valorativo sobre la descripción que realiza, consideramos que da algunos datos para conocernos. Hubiera sido deseable que se incluyan, por parte del entrevistado, las propuestas de los educadores frente a las conductas que se presentan. Las conductas de las personas, como tales, tienen consecuencias morales, por lo que su simple descripción aporta sólo una visión parcial. ¿Es cierto que a los jóvenes no les interesa la política? Primero habría que definir qué significa política para los chicos. Los jóvenes son conscientes de que tienen que votar pero, probablemente, si pudieran evitarlo no votarían. Si pudieran se ahorrarían la nota de escuchar a los candidatos prometer, de ver sus propagandas o presenciar sus debates. Definitivamente no les interesa el 'floro'. ¿Por qué este rechazo? Porque sienten que no tiene ninguna relación con el funcionamiento cotidiano de las cosas, y es por eso que no les interesa la política. Les molesta todo lo que significa el ritual político, básicamente, porque este ritual se ha devaluado enormemente. Los chicos no encuentran relación entre esa parafernalia y las cosas que realmente pasan todos los días que les permiten o impiden hacer lo que les interesa. Son básicamente pragmáticos... Muy pragmáticos. Están acostumbrados a hacer de todo un análisis costo-beneficio. En sus decisiones más elementales están evaluando permanentemente cuánto cuesta, qué me conviene, qué me sale más a cuenta... Durante los últimos veinte años les hemos enseñado a ser consumidores informados y ahora saben leer la etiqueta. No se les puede vender cualquier cosa. ¿Qué buscan en un candidato, entonces? ¿Cuál es la etiqueta que los convencería? Odian la solemnidad. Las frases vacías, huecas, muy rápidas, la pompa. Lo que pone distancia. Les atrae la gente práctica que se pueda comunicar de manera sencilla, que no le tenga miedo a la crítica. Con ellos, definitivamente, el que se pica pierde. Buscan también gente apasionada, que crea firmemente en lo que hace, en lo que transmite, que no le tenga miedo a la discusión, a la confrontación y que tenga sentido del humor. Si no los haces reír, 'suenas'. Pero con esa definición ya quedaron descalificados casi todos los candidatos... Sí, en este momento, el riesgo que tienen todos los candidatos es recurrir mucho a fórmulas, a frases hechas, creer que los chicos están movidos solo por pasiones, y eso no es cierto. Los jóvenes están muy atentos a gente que les plantee un norte, y que traduzca ese norte en cosas claras. Ellos piensan: "Quiero llegar aquí, ¿qué vamos a hacer para llegar?" Cada cuánto tiempo cambian los jóvenes, las generaciones... Hoy en día, cada cuatro o cinco años. ¿Tan rápido? Sí, el lapso es muy corto. Un chico de 20 años, por ejemplo, no encuentra muchas veces referentes comunes con un chico de 15. No es que cambie tanto la gente, sino que los referentes no se mantienen. Hoy en día, los héroes, los cantantes, los ídolos cambian muy rápido, porque han sido fabricados por el mercado. Entonces, si no puedes entender de qué juego, de qué serie, o de que héroe están hablando, te sientes distinto. ¿La tecnología es otro factor de separación? Sí, hay un corte interesante entre las personas que nacieron dentro de la era digital y los que nacieron fuera de ella. Los que ya nacieron con el mouse en la mano, digamos, y los que pueden dominar muy bien la tecnología, pero como un segundo idioma. Puede ser que lo hablen impecablemente, pero no es el idioma materno. ¿Y cómo piensa este chico que nació en la era informática? Tienen un razonamiento mucho más saltarín, más disperso, son mentes mucho más hiperactivas si quieres. Esto no quiere decir que sean menos reflexivos sino que organizan el tiempo de una manera distinta. Su mente es muy parecida al desktop de la computadora: tienen sus menúes, sus archivos, y consideran que si algo no funciona, lo cambian. Es decir, es el mundo de la navegación y del 'zapping'. Yo les pregunto a los profesores, muchas veces, ¿si tus alumnos pudieran hacer 'zapping' contigo, cuánto tiempo estarías frente a ellos? ¿Y cuánto tiempo aguantan a un político? Imagínate (risas). Los chicos no tienen paciencia para discursos demasiado largos. Te cambian y punto. Hay una actitud diferente, una disposición distinta en cuánto aceptas que duren los bloques de atención y de concentración. ¿La tecnología los vuelve además seres interactivos? ¿Menos pasivos? Sí, son chicos que consumen, como decíamos hace un momento, pero también producen: que diseñan páginas web, que se bajan una canción y la venden o la alquilan Están muy acostumbrados a intercambiar, por eso otro aspecto que los define es lo horizontal frente a lo vertical. La persona que tiene 28 o 29 años todavía piensa en que su carrera es de abajo hacia arriba, piensa en ascender. A los chicos digitales la idea de ascender no les llama la atención, ellos prefieren el movimiento horizontal. Un movimiento más expansivo, más de redes... Exactamente, la idea es moverse, no necesariamente pertenecer a una organización. A los jóvenes les interesan los proyectos en donde sientan que ellos influyen, que puedan ver el resultado, y luego poder pasar a otro proyecto o capacitarse o simplemente coger una mochila y a pasear tres meses. Son poco jerárquicos y eso es muy interesante. ¿Respetan la autoridad? Sí, por supuesto que la respetan, pero la autoridad no está definida por dónde estás en ese camino de arriba abajo, sino en cuánto sabes y cuánto les puedes enseñar. Si tienes algo que enseñarles, te respetan, si no, no. En términos electorales es un público interesante, entonces, porque no se dejan guiar por pasiones tontas... Absolutamente, y tienen una especie de detector de lo que ya no es vigente. Esta palabra "ya fue", los define perfectamente. Ellos te miran, te escuchan y si no tienes algo que enseñarles, no te prestan ninguna atención. Este es un punto que me parece central. Los candidatos todavía funcionan con una lógica de ofrecimiento y a los chicos, por lo menos a los más jóvenes, no les interesa que les ofrezcan nada, porque están acostumbrados a tantas opciones, a tanta oferta, que una más no les interesa. Les tienes que demostrar que les puedes enseñar algo. Si no tienes nada que enseñarles 'ya fuiste'. Es complicado tener algo que enseñarle a un chico que se siente completamente conectado con el mundo, que puede encontrar información donde quiera y cuando quiera... Es, en efecto, un reto. Funciona con ellos el poder de la experiencia, buscan la mayor experiencia como una especie de filtro, como algo que los va a ayudar a que no los engañen. Necesitan también conocer experiencias de otros que les parezcan interesantes, constructivas, pero nuevamente los candidatos que crean que solo pueden plantear palabras o grandes objetivos muy lejanos, por más excitantes que sean, no van a llegar estos chicos. Algunos de los candidatos, como Alan García, ya han gobernado antes con resultados, para muchos, nefastos. ¿Dan los jóvenes segundas oportunidades? Creo que los jóvenes están dispuestos a votar por gente que ha metido la pata, que se ha equivocado. Están dispuestos a hacerlo, siempre y cuando esa persona tenga un discurso que no les parezca excesivamente autocomplaciente, justificatorio. Para los jóvenes es sumamente importante que la gente diga "me equivoqué". Perdonan al que acepta sus errores. Lo que no perdonan es a los que tratan de vestirlos y maquillarlos. Los jóvenes tienen formas peculiares y distintas de comunicarse. ¿Tienen los partidos políticos propuestaspara estas nuevas formas de comunicación? No, porque repiten las maneras en que la gente se comunicaba hasta hace no mucho tiempo. Y no solo los políticos, los adultos en general. Te doy un ejemplo: han venido padres diciéndome "mi hija me miente, porque dice que va donde fulano, pero termina donde mengano". Los chicos se defienden diciendo que cambiaron de plan a último momento, y los padres no les creen. Y yo les pregunto a esos padres: ¿Cuando tú tenías 15 años, era fácil cambiar de plan a último momento? No, por una cuestión logística y técnica. En cambio ahora, con un celular en la mano, puedes cambiar de plan en el último segundo. La chica dice "pero yo te dejé un mensaje" y el padre ni siquiera sabe abrir los mensajes de su teléfono. Entonces lo que ellos están viendo como algo moral, una mentira, termina siendo finalmente un problema de analfabetismo tecnológico. Muchas veces, lo que hago con los padres y los chicos es tener una sesión de familia, pero chateando. Para que se entiendan mejor. Pero los políticos no chatean, y deberían hacerlo, deberían hacer foros de chat con jóvenes y decirles de tal hora a tal hora estoy en línea. Yo te puedo asegurar que ese es un punto importante. Se dice que esta es una generación muy individualista; sin embargo, yo percibo en los jóvenes una disposición a agruparse de otra manera, a través de comunidades virtuales, grupos de interés, foros, del chat del que hablas. Me da la impresión de que pueden pertenecer a muchas comunidades virtuales distintas en virtud de muchos intereses al mismo tiempo... Has tocado un punto muy interesante. El concepto de lealtad y de pertenencia ha cambiado de manera radical. Los políticos deberían entender eso. La pertenencia no viene en un bloque de concreto armado, en donde tú estás aquí y no estás allá. Eso no existe más. Ellos pueden estar en múltiples lugares al mismo tiempo. Les pregunté a mis alumnos, que son de un colegio bastante convencional, con cuántas parejas creían que iban a vivir en su vida y en cuántos trabajos creían que van a estar y la respuesta fue: parejas 2,8 y trabajos 4,7. Se trata de pertenencias paralelas, convergentes, no pertenecen a una sola cosa. ¿Cómo captarlos para un partido político, entonces? Es difícil, porque el mismo sentimiento de lealtad que es esencial en la política va a tener que reformularse y ser entendido de una manera distinta por parte de los partidos. No van a poder ni dirigirse a militantes, ni siquiera podrán trabajar sobre la base de militantes. Van a tener que trabajar sobre la base de resortes, que se conectan con muchos otros resortes, que a su vez se conectan con otros resortes. Quien encuentre esa fórmula llegará muchísimo más lejos. ¿Por qué se ha vuelto tan difícil captar el voto de esta población? Hasta que no cumples 18 años no eres un elector, y los políticos nunca han mostrado interés por gente que no vota. Ese es un error muy grande. Ese sector ha sido desatendido porque no han sido interlocutores, y ahora se acuerdan de ellos y tratan de llamar su atención. El problema es que si hay algo de lo que los chicos se dan cuenta rápidamente es cuando los quieren usar, pues como son bastante pragmáticos y a veces también usan a los demás, saben detectarlo. ¿Nada de vestirse como 'chiquiviejo' para captar sus votos, entonces? De ninguna manera. Los chicos no quieren que los imiten, si tú eres capaz de decir "bueno, este soy yo con mis defectos y con mis ventajas. Y tengo derecho a ser así y eso incluye tener la edad que tengo y pensar como pienso", ese discurso lo entienden perfectamente y con esa gente conectan bien. Tengo experiencia enseñando hace bastante tiempo y veo que los chicos recuerdan no a los profesores que hablan más bonito, ni siquiera a los que saben más o enseñan mejor, recuerdan a los que les hicieron vivir un momento interesante, los hicieron reír, los hicieron pensar, a los profesores que se exponen su experiencia, con sus luces y sus sombras, como una parte de lo que es enseñar. A ellos los recuerdan y los toman como modelo. Fuente: Diario El Comercio, 30 de octubre de 2005, página A2. |